La tolerancia es difícil. Increiblemente difícil según parece. Y hace un tiempo vi un texto sobre la exhibición Ecce Homo que expresó una opinón demasiado corriente sobre la homosexualidad – ”Claro que cada uno puede vestirse como quiere, pero...”
Claro que los homosexuales pueden existir, pero prefiriríamos no tenerles vestidos de cuero y abrazándose en nuestra calle bonita. Preferiríamos no ver nunca inmigrantes, homosexuales, minusválidos o drogadictos, aunque quizá puedan existir. Les permitimos el favor de existir si permanecen fuera de nuestra vista...
¿Pero qué tipo de tolerancia es esta? ¿Por qué la gente se indigna más de la ”indecencia” de Bill Clinton y de homosexuales abrazándose, que del repugnante comercio de armas o las injusticias sociales? ¿Por qué tanta gente se indigna por el amor que muestran otros, pero no por las masacres diarias de la televisión que se llaman acción o entretenimiento?
Es una lástima que una exhibición tan correcta políticamente como Ecce Homo cause sentimientos tan fuertes y tanta indignación. Un conjunto de imágenes neutrales que, a parte de un pequeño detalle, igualmente se podrían haber publicado en Despertad o en la Biblia ilustrada. Abrazos y roces llenos de afecto, solamente conteniendo un solo detalle ”erróneo” – los que se retratan son homosexuales.
Y es una lástima que los que reaccionan más fuerte son los que se hacen llamar cristianos. Hace dos mil años Jesús tomó partido con los menos pudientes de la sociedad; ayudó sin tomar el color, la religión o las preferencias sexuales en consideración. Su mensaje fue uno de amor y tolerancia – ama a tu semejante. Pero a los leprosos de hoy, los homosexuales, no se les permite acercarse al altar o a los baluartes cristianos. Retratar a Jesús con hombres homosexuales vestidos de cuero se considera un acto de blasfemia, en vez de una interpretación natural y moderna de su mensaje.
Queda totalmente claro que necesitamos más Ecce Homo, más EuroPride y más homosexuales que admitan su amor públicamente. ¡Viva Elisabeth Ohlsson! ¡Y vivan todos aquellos que públicamente se atreven a ser homosexuales, controversiales o simplemente racionales!
Julio 1999