Bill Gates – ¿admirable?

De Per Cederberg

Se dice que uno no puede evitar admirar a Bill Gates. Admirar una persona tan emprendedora, un ”self-made man” que ha creado su propia fortuna. Uno de los pocos suficientemente inteligentes como para tener éxito en el mercado.

¿Pero qué es lo que es tan admirable? ¿Qué es lo que es tan valioso con estas personas que tienen éxito? ¿Y por qué debemos aclamarles, admirarles o adorarles?

Yo soy incapaz de ver lo que es admirable con Bill Gates. ¿Qué, en su egoismo, desconsideración y suerte, vale aprecio? Más bien tiendo a pensar lo contrario. Con el secretismo, la competición injusta y la conducta monopolista, Microsoft ha causado grandes pérdidas a usuarios de ordenadores en todo el mundo.

Es con marketing efectivo que se ha ganado nuevas cuotas del mercado, no con tecnología nueva. Es con ataques injustos a otras compañías que se ha evitado competición, no con productos superiores. Y es con frenar la inovación, retrasar el desarrollo y exagerar los precios que se ha creado grandes beneficios, no con respeto a los intereses de los clientes.

En lugar de admirar los demonios del mercado, debemos admirar personas que hacen algo para otros. En su lugar debemos encontrar nuestros héroes entre los que muestran altruismo, los que toman otros en consideración y los que tienen el valor de luchar por lo mejor para todos. En su lugar debemos admirar personas como Mahatma Ghandi, la madre Teresa y Richard M. Stallman.

Dejemos la admiración tonta hacia la desconsideración, la fuerza y el poder. Escuchemos a los que nos muestran respeto, entendimiento y consideración. Escuchemos al ser humano.

Septiembre 1999